1. La opinión del público general sobre el poker
La mayoría de los 'forasteros' (es decir, casi todos los que están fuera del mundo del poker) piensan que el poker es únicamente un juego de suerte. Ven el poker como un juego de casino aleatorio, donde a veces puedes ganar, pero al día siguiente probablemente perderás mucho más. Y, sinceramente, no hay razón para que piensen de manera diferente, ya que no están familiarizados con el juego y realmente se juega en los casinos.

Pero, cualquiera que al menos esté ligeramente familiarizado con el poker sabe que este no es el caso. Hay varias decisiones que tomar, que a veces pueden ser muy fáciles y otras veces requieren que todas nuestras neuronas se concentren en una acción determinada. Todas las decisiones que tomamos tienen un efecto muy importante en el resultado. Siempre hay buenas decisiones, incluso mejores y peores. Estas determinan el destino de nuestro bankroll. Además, cuando juegas al poker, no compites contra una máquina o la casa, sino contra personas de carne y hueso. Esta es la mayor ventaja, ya que una cosa es segura: la casa siempre gana a largo plazo.
2. Jugadores de poker con un ego demasiado grande para caber en sus zapatos
Hay muchos-muchos jugadores por ahí, pensando que si ganan un juego, fue todo gracias a sus habilidades inigualables y si pierden, fue únicamente por mala suerte. Obviamente, estas personas están equivocadas. Hay ciertas situaciones en un juego de poker cuando los jugadores ponen todo su dinero sin ver las cartas ocultas. En estos casos, realmente solo es la suerte la que puede ayudarnos o perjudicarnos.
Además, podemos declarar que nunca ha habido un jugador de poker que solo haya tomado buenas decisiones. Todos aprendemos de nuestros errores, y esta es exactamente la razón por la que podemos progresar. El poker realmente es un juego complicado, y cuando perdemos, deberíamos sentarnos y tratar de aprender de ello en lugar de culpar a la mala suerte.
En resumen, tu enorme ego nunca debería sentarse contigo en las mesas de poker. Las personas que dejan esto de lado enfrentarán grandes problemas, solo disminuyendo su bankroll la mayor parte del tiempo.
3. El jugador aficionado
Esta categoría de jugadores de poker tiene una visión mucho más realista del juego, y estos jugadores son capaces de entender la diferencia entre una victoria causada por suerte y una que realmente dependió de sus habilidades. Reconocer el hecho de que hemos perdido ante un mejor jugador es el primer paso hacia el patrón de pensamiento óptimo necesario para el poker. Estos jugadores tienden a reconocer la importancia de las habilidades, pero fácilmente se vuelven inseguros después de una mala racha.
Por alguna razón, el poker parece ser un juego en el que el cerebro no se adapta fácilmente a todas las diferentes situaciones. En la vida real, nuestra mente está 'programada' para manejar ciertas situaciones, y la forma en que las manejamos resulta en éxito o fracaso. Además, la repetición es bastante común, donde, si un paso se repite, podemos esperar el mismo resultado la próxima vez que ocurra. Esto ilustra el proceso de aprendizaje de nuestro cerebro sobre qué hacer o qué no hacer. Sin embargo, en el poker, siempre funciona de manera diferente. En numerosos casos, hacemos la jugada correcta y aún así perdemos por culpa de la mala suerte. Si esto sucede de manera regular, nuestro cerebro simplemente se rendirá y modificará la estrategia que de otro modo sería perfectamente correcta.
Los jugadores sin el razonamiento correcto y la autoestima se rendirán en estas situaciones.
4. El profesional
Los jugadores que pertenecen a esta 'clase' han desarrollado la capacidad de pensar de manera diferente. Desarrollan y enfatizan sus habilidades, pero saben exactamente qué tan grande es el papel que juega la suerte en el poker. Saben que, al pensar a corto plazo, la suerte juega un papel más importante, y esta es precisamente la razón por la que un jugador más débil puede vencer a uno más fuerte en un par de horas o días de juego. A largo plazo, sin embargo, la importancia de la suerte se desvanece frente a la importancia de las habilidades. Cuantas más manos jugamos contra un oponente más débil, mayor será la diferencia que proporcionará el resultado.
Los jugadores profesionales ni siquiera mencionan realmente el término 'suerte', ya que saben que está fuera de su control. Lo único en lo que un profesional se enfoca es en tomar la decisión correcta respecto a la situación dada. Si sientes que ya estás cerca o has alcanzado esta etapa en tu juego, puedes estar seguro de que estás en el camino correcto para convertirte en un jugador de poker exitoso.
Es muy importante aprender a manejar todas las situaciones desafortunadas y difíciles viéndolas como los hitos más importantes en nuestro progreso hacia el conocimiento.
¡Viva la suerte!
No te equivoques, la suerte no es algo malo en absoluto y nunca debería ser vista de esa manera. Si la suerte dejara de existir, el poker sería exactamente como el tenis o el ajedrez, donde el factor suerte se puede minimizar casi por completo. Un jugador más débil nunca consideraría enfrentarse a un pro. Y sin todos los jugadores persiguiendo la suerte, los más fuertes tendrían que enfrentarse entre sí, lo que sería un esfuerzo mucho mayor que simplemente ir a pescar.
Y una vieja historia sobre la suerte y el conocimiento
Ocurrió en Los Ángeles en la década de 1930. La policía se hizo con el organizador de eventos de poker de altas apuestas. Esta no era la primera ofensa en la vida del hombre, así que sabía que esta vez se enfrentaría a una condena de cárcel seguro. En su última desesperación, logró idear una defensa bastante sorprendente: declaró ante el jurado que en realidad no estaba infringiendo las leyes estatales de juego, porque el poker no era juego, ya que el poker requiere habilidades y conocimientos profundos.
Después del juicio, el jurado pidió un tiempo para investigar el asunto. De hecho, se dividieron en dos grupos y se sentaron a jugar al poker. En medio día, cuando tuvieron que decidir sobre el veredicto, 8 de los miembros del jurado opinaban que el poker era juego, y 4 de ellos decían que eran las habilidades las que contaban. Debido a que la decisión requería uniformidad, continuaron jugando para llegar a un resultado unánime. Después de unos días más de poker, las opiniones seguían siendo las mismas y estaban atascados.
Después del juicio, los periodistas estaban muy curiosos sobre los resultados del juego de poker. No sorprendió a nadie que hubiera 8 perdedores y 4 ganadores. Todos los jugadores perdedores afirmaron que el poker no era más que juego. Ninguno de ellos estaba dispuesto a aceptar que habían sido superados y no tenían ninguna posibilidad sin las habilidades adecuadas.













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